miércoles, 21 de diciembre de 2016

Despertar

A las 10:30 de la mañana me desperté,  después de una noche cargada de sueños,  por fin mis ojos se abren, bueno se medio abren ya que uno de ellos aún está pegado por una lagaña inmensa... Me veo en el espejo...  Qué barbaridad ese chongo alto y chueco me hace parecer como una pequeña que ha regresado de la escuela, muy bien comienza el ritual ya no tan matutino pero aún así lo realizo,  lavarme la cara,  poner una pomada en las imperfecciones,  tomar agua y quitarme esta pijama,  pero en este paso sucede algo...  Esperen no traigo mi pijama sino la ropa de anoche,  ¿qué pasó anoche? Es por eso que escribo a ver si así lo asimiló de mejor manera...  mi querido se sentó a un lado de mi en su sofá, chocamos nuestras copas y entre risas y bebida transcurría la. Noche,  llegó el momento en que el se acercó cada vez más...  Me comenzó a halagar y hablaba acerca de lo bello que sería besarme,  y quizá ustedes no lo sepan pero yo en vez de sentirme halagada,  me asuste pues yo solamente he besado una vez,  y fue cuando cumplí 15 años y un borracho me dio un beso,  un beso sabor a birria,  terrible...  Así que moría de miedo que en realidad me besara no sólo de piquito sino un beso bien,  así como el de las películas...  ¿Cómo debía de mover mis labios?  Y mis manos...  ¿Qué deberían de estar haciendo...?  Entonces cuabdo sentí que su respiración se combinaba con la mía me levante,  con suerte que en ese respingo no le lastime la nariz por lo cerca que estaba,  el extrañado con mi actitud le comente que recordé que hace una hora había quedado con mis papás que estaría en casa y que por lo tanto no quería defraudarlos, el trató de nuevo a acercarse pero esta vez no me envolvió y queriendo y no le dije: no debemos hacerlo,  tienes a ella,  tu novia...  Entonces el tomó las llaves de su camioneta y me llevó hasta mi casa,  él como siempre caballeroso me abrió la puerta y me llevó  de la mano hasta la entrada de mi casa,  yo me despedí de él con un abrazo y justo en ese momento comenzó a cantarme una canción al oído,  el que siempre fue tímido,  un hombre de apariencia de piedra,  me estaba cantando...  Lo despedí le di las gracias y entre a mi casa,  me recargue en la puerta esperando escuchar sus pasos,  el cierre de la puerta de la camioneta y el encendido del motor,  todo lo escuché,  incluso el sonido de su celular que timbraba enloquecidamente,  ella lo estaba buscando,  después de escuchar eso me tire en la cama y lloré por mi mala suerte en el amor,  porque por fin encuentro a alguien pero tiene  novia y no la deja... 
Ahora comprendo como fue que termine con semejante lagaña matutina,  mientras escribo esto estoy recibiendo un mensaje....

No hay comentarios.:

Publicar un comentario